Fairphone es un teléfono solidario y sostenible. Un smartphone pensado para durar. Sin obsolescencia programada. Sin impacto medioambiental en su proceso de fabricación. Y 100% reciclable. Así es el móvil creado para mejorar la sostenibilidad del planeta y favorecer el comercio justo.

¿Alguna vez te has planteado la posibilidad de tener un smartphone capaz de durar mucho tiempo? ¿O que no contenga materiales tóxicos? ¿O que esté fabricado mediante comercio justo? Pues ese móvil existe. Se llama Fairphone. Y está tan bien planteado como producto sostenible que ha obtenido la máxima calificación de la guía anual que publica Greenpeace sobre Electrónica Verde, además de otros reconocimientos.¿Quieres descubrirlo? En este artículo te contamos todo sobre él.

Así nació Fairphone, una idea 50% española

Fairphone nació en 2013 en Holanda. El origen de la idea fue una iniciativa social. Bas van Abel, fundador de la empresa, desarrolló el teléfono con la ayuda de un español: el mallorquín Miquel Ballester. Juntos intentaron diseñar un smartphone de larga vida útil, respetuoso con el medio ambiente. Para ello, dieron respuesta a cuatro cuestiones básicas: un diseño modular que permitiera el recambio de piezas, la extracción de minerales y metales procedentes de comercio justo, la posibilidad de reparar el teléfono por parte de cualquier usuario y una vida útil plenamente circular que garantice el reciclaje completo del dispositivo.

Porque si hay un dispositivo electrónico que se utilice hoy en día como un producto propio de un fast food, ése es el teléfono móvil. Los creadores de Fairphone se oponen al consumismo sin límites de los países desarrollados. Y promueven un consumo responsable de la tecnología. Para ello, qué mejor que fabricar un dispositivo que no sea de usar y tirar.

Fairphone, el teléfono justo y solidario

Un smartphone que se puede comprar por piezas

Fairphone tiene una vida media de 18 meses. Pero ésta no es su única ventaja. Los fabricantes ofrecen la posibilidad de comprar el terminal por piezas. La pantalla es la pieza más cara. Cuesta unos 90 euros. Y se puede sustituir en menos de un minuto y sin herramientas por el propio usuario. Por otro lado, se pueden comprar e incorporar: la cámara (70 euros), la batería (20 euros), los auriculares (1,20), los dispositivos de vibración (1,29) y los botones de encendido y de volumen (2,30 euros).

Todas y cada una de las piezas se pueden adquirir por separado y ser reemplazados por aquellos en caso de que se rompan o estropeen. Y, así, el consumidor podrá prolongar la vida de su smartphone. Con ello se logra reducir también el impacto medioambienta. La empresa Fairphone estima que si se utiliza el teléfono durante cinco años, aún teniendo que realizar determinadas reparaciones por el camino, se reducirían en un 30% las emisiones de CO2 derivadas de una fabricación en masa.

Apoyo al comercio justo

Fairphone ha manifestado su compromiso firme por conseguir materiales procedentes de minas no vinculadas a conflictos armados para fabricar sus móviles. Ya han logrado este objetivo con cuatro de los materiales más básicos y conflictivos para la fabricación de smartphones: tantalio, tungsteno, oro y estaño.

Al respecto de este asunto, su fundador asegura que no pretende no trabajar con en los países africanos, donde los niños son empleados en las minas. El objetivo es establecerse en estas zonas. Y, una vez allí, ayudar a mejorar la situación laboral de quienes extraen materiales.

Apuesta por el reciclaje

Otra de las grandes apuestas de Fairphone es el reciclaje. La empresa está muy comprometida con un sistema circular que no deseche los componentes del móvil. Lo que quieren es reducir la cantidad de residuos electrónicos generados. «Los móviles deben durar más y utilizar menos recursos. Tenemos que asegurarnos de que los teléfonos no se queden en desuso y que alimenten un sistema circular», ha declarado recientemente Miquel Ballester.

De manera paralela, la empresa invierte en investigación para saber la mejor manera de reutilizar los materiales de sus teléfonos y estudiar procesos que minimicen el impacto en el medio ambiente. 

Actualmente, apenas se recicla entre el 15 y el 20% de los dispositivos electrónicos. Por cada millón de teléfonos móviles reciclados se recuperan 34 kilos de oro, 350 kilos de plata y 16.000 kilos de cobre.

100.000 usuarios de FairPhone en todo el mundo

En la actualidad, Fairphone cuenta con unos 100.000 usuarios en todo el mundo.

Su último modelo, el Fairphone 2, cuesta unos 500 euros. Un precio razonable si lo comparamos con los smartphones de iPhone o Samsung. El dispositivo incluye:

  • Dos ranuras SIM
  • Batería extraíble
  • Android 7.1.2 Nougat
  • Pantalla de 5’’ con resolución de 1080 p
  • 32 GB de almacenamiento interno ampliable hasta 64 GB con tarjeta microSD

Está claro que su finalidad no es ser un líder de ventas en el mercado, sino demostrar que se puede fabricar un móvil que respete más a las personas y al medio ambiente y que sea un modelo a seguir por las grandes compañías. Y que es posible generar un impacto positivo en la manera de fabricar, usar y reciclar los teléfonos. Los consumidores también jugamos un papel importante. ¿Estamos realmente dispuestos a comprometernos con el medioambiente comprando gadgets sostenibles como el Fairphone?

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