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Dicen los expertos que el movimiento maker puede ayudar a redefinir el mundo tal y como lo conocemos. Que es la antesala de una nueva revolución industrial, en la que la sociedad acabará creando objetos a la medida de sus necesidades específicas. O adaptándolos. Lo que está claro es que, cada vez más, niños, jóvenes y emprendedores encuentran en el movimiento maker una plataforma en la que compartir conocimientos. Y un lugar común para la creación de innovaciones tecnológicas de uso global y producción descentralizada. Hoy nos adentramos en esta cultura, de la que formamos parte gente curiosa, inquieta, preparada… y muy apasionada.

Cada vez se habla más de la cultura “maker”. Algo así como la cultura del “do it yourself” o del “hazlo tú mismo». Pero aplicando conocimientos tecnológicos. Un verdadero movimiento social y cultural que promueve la idea y la firme convicción de que todos somos capaces de realizar cualquier tarea o actividad que nos propongamos.

El movimiento “maker” se basa en el placer –y la obligación moral- de enseñar a otros, de ayudar y de compartir y transmitir el saber. Se trata de compartir experiencias que pueden ayudar a los demás a crecer y a realizarse. A encontrar una actividad económica que nos permita vivir. No se trata de un simple hobby. Algunas actividades del movimiento maker sí lo son, pero muchas aspiran a convertirse en una nueva fuerza económica. Por eso, hay quien considera que el movimiento maker es ya el motor de una nueva revolución industrial.

Y es que quienes forman parte del movimiento o la cultura maker no son simples «manitas». No se trata de apañarse genial con Arduino, montar impresoras 3D o inventar nuevos drones. Un maker es una persona con una manera muy singular de entender las cosas. Alguien solidario y generoso con el saber, consciente de la importancia de compartir conocimientos. Y valores. Por eso, el movimiento maker es la plataforma perfecta para compartir sabiduría y conocimiento.

El movimiento maker, ¿una nueva revolución industrial?

El movimiento maker es una plataforma perfecta para compartir conocimientos.

Orígenes del movimiento maker

El movimiento maker no es consecuencia de una moda pasajera. Esta filosofía se popularizó en los años 50. Una década en la que se creía en la participación activa en las actividades de la vida cotidiana.

Fue Dale Dougherty, uno de los cofundadores (junto a Tim O’Reilly) de O’Reilly Media, quien acuñó el término «maker». Dale desarrolló el negocio editorial O’Reilly’s, especializado en libros de tecnología e informática. Además, fue fundador de GNN, Global Network Navigator. El primer portal web y el primer sitio en internet apoyado por publicidad. También fue él quien creó el término «Web 2.0».

Las 3 bases del movimiento maker

Los pilares del movimiento maker son, básicamente, tres:

  • Las herramientas digitales para el diseño y la fabricación. Las herramientas de fabricación están disponibles en internet. Incluyen aparatos como la impresora 3-D, el cortador láser, el escáner 3-D, y el software CAD… Todas estas herramientas industriales -antaño caras y complejas-, ahora están disponibles a precios razonables.
  • Los medios digitales colaborativos. Los diseños se pueden compartir fácilmente online. De este modo, los makers toman ventaja de la innovación colaborativa en la web y aprovechan las prácticas open source y el resto de las fuerzas sociales.
  • La fábrica de alquiler. Su existencia ayuda a comercializar un invento una vez que se ha creado.

Un maker usa las mejores herramientas de software para fabricar objetos tangibles

A veces el concepto de maker aún resulta impreciso. Una manera sencilla de definirlo sería esta: La generación web capaz de crear cosas físicas utilizando las mejores herramientas de software para crear objetos tangibles únicos.

En términos generales, un maker da significado al acto de crear. Y crea objetos con identidad propia. Lo que distingue a los makers de los inventores y de los DIYers (aficionados al «DIY» o Do It Yourself -hazlo tú mismo-) es el poder de las tecnologías modernas. Esto, sumado a un proceso de producción y distribución globalizado, les permite diseñar, modelar y dirigir sus creaciones.

El movimiento maker, ¿una nueva revolución industrial?

Gracias a la innovación del modelo digital de la web, los makers son capaces de crear objetos útiles por sí mismos y a bajo coste.

 

Gracias a la globalización, los makers tienen acceso a materiales sofisticados y piezas de máquinas de todo el mundo. Es la gran ventaja que les ofrece este mundo hiperconectado. Foros, redes sociales y canales de YouTube les permiten entrar en comunidades y formular preguntas, aportar ideas, compartir experiencias… para alcanzar así nuevos niveles como makers.

Por si esto fuera poco, los makers pueden encontrar la manera de rentabilizar sus proyectos. Plataformas de crowdfunding como Kickstarter ayudan a financiar sus proyectos. Y sitios de distribución de comercio creativo como Etsy y Quirky son webs muy buenas para comercializar sus obras. Incluso hay compañías, como Shapeways y Ponoko, que ofrecen fabricación digital como un servicio. Así, cualquiera puede alquilar tiempo en impresoras 3-D industriales de alta gama o máquinas CNC.

Movimiento maker: una revolución ascendente y democratizada de la fabricación

Son tantas las facilidades con las que cuenta el movimiento maker que se está produciendo una verdadera revolución ascendente de la fabricación. Un boom que sigue el camino de la democratización que en su día vivieron sectores como la informática y las comunicaciones.

La consecuencia es que, cada vez más, los makers de hoy pueden crear hardware capaz de casi todo. Volar, sumergirse en las profundidades del océano, solucionar problemas cotidianos que antes eran inaccesibles. Inventan soluciones e innovan constantemente. Comparten, inspiran y motivan. Y, mientras lo hacen, están transformando la educación, la economía y la ciencia. 

Quienes formamos parte de JinP somos 100% afines a la filosofía del movimiento maker. Porque somos conscientes de la importancia de compartir el saber. Y sabemos bien la necesidad de crear y producir objetos de manera descentralizada y democrática. Innovaciones que resulten útiles a la sociedad y en las que el mayor beneficio sea para quienes las utiliza. Al igual que los makers, nos mueve ofrecer soluciones innovadoras y, en definitiva, ayudar a los demás. Es el motor que nos impulsa a trabajar cada día.

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